Una Montaña culminada

No todas las montañas, tiene el final esperado.

Pero esta montaña ha sido glorificada. Ya que te encuentras junto al Padre.

Nos conocimos en una situación compleja y nueva para los dos, con enfermedades similares. Empezamos a tener una relación de amistad un tanto especial, ya que nos apoyábamos mutuamente a superar nuestras montañas.

Compartimos aficiones: nuestra fe, la fotografía, y nuestra pasión por la naturaleza. Incluso pudimos compartir jornadas en la sierra.

Ayer nos dejaste, has subido al cielo. Desde allí arriba, seguramente estás ya rezando por nosotros, especialmente por tu familia (a la que me uno desde aquí en la oración). Seguiré cuidando desde aquí la naturaleza, que tanto nos gusta.

Pedro amigo, descansa en paz.

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