Las mochilas de nuestras montañas

A lo largo de nuestras caminatas, vamos acumulando muchas cosas, penas, alegrías, tristezas, nostalgias, esperanzas… 

Esas mochilas que vamos cargando, hacen que todo pese más de lo debido, por lo que es bueno que descarguemos muchas de esas frustraciones para caminar más ligeros.

¿Por qué nos cuesta tanto desprendernos de esos sentimientos que sólo nos hacen daño? ¿Por qué no tiramos todas esas cosas que no nos sirven, por mucho que las añoremos? Debemos dejar todo aquello que es negativo, aprender a no cargar con tantas tristezas sobre los hombros: al final te dejan cansado y sin fuerzas.

Vamos mirando hacia atrás, pensando en lo que pudimos hacer y no hicimos, en sueños abandonados, en ilusiones truncadas, en trabajos no terminados, …, en esas montañas robadas. Pero por mucho que duela, esas cosas que quedaron atrás están en el lugar correcto, el pasado. No es saludable vivir con muchos recuerdos negativos, con amarguras que nos fatigan el alma…

La vida siempre nos traerá muchas cosas con las que iremos llenando y vaciando la mochila a lo largo de nuestras subidas y bajadas, de nuestras escaladas. Pero esa mochila es tuya, es todo lo que vas viviendo, cogiendo y dejando, disfrutando y sufriendo, es TU vida, y de ti depende cuánto pese y con la que quieres cargar. Tú eres quien decide qué meter, y qué no. No es bueno ir llorando por metas que no se lograron; al contrario, hay que dejar que el viento se lleve esos dolores. No es bueno anclarse en lo que no se pudo hacer, vivir. El camino sigue, y hay que seguir adelante, mirando siempre adelante con fuerza, con fe, sin perder la esperanza, con los ojos fijos en la meta.

Ten valentía, levántate, sigue andando, y planta cara a la vida; despréndete de todo lo que está allí, en el pasado, de esas cosas que verdaderamente pesan… (y es que te das cuenta de que pesan, porque cuando las miras te hacen mal). Sácalas de tu mochila.

No sufras, no te exijas más de lo que no puedes dar. Siempre habrá posibilidades de volver a empezar una nueva ruta, una nueva subida, un nuevo camino. Deja todo lo que no  te deja ver el sol. Respira, libera tu alma, deja que tu corazón vuelva a estar contento. Vive el momento presente, como un regalo que Dios te da para volver a disfrutar, a sentir, a caminar, a levantarte, contento porque puedes ponerte de nuevo en camino, porque hoy, aquí, ahora, puedes volver a intentarlo. No importa por lo que has pasado, siempre hay razones para volver a sonreír, siempre habrá un sendero nuevo para volver a comenzar.

Libérate de esa mochila que te pesa tanto y no te deja caminar. De ti depende. 

Puedes ser feliz, lo vas a lograr, con optimismo y esperanza: Que tu actitud determine tu altitud!: un día  te verás caminando hacia la cima, en busca de la VIDA, con una sonrisa en los labios y el corazón ligero, lleno de fuerza y de fe.

Víctor

Print Friendly, PDF & Email